
Todo lo que el despacho hace de forma recurrente —fiscal, contable, legal, financiero, auditoría— y qué le toca a cada cuenta. De aquí salen las tareas del mes y el costo estimado de cada cliente.
Marca solo lo que de verdad aplica. Generar servicios que no le tocan a una cuenta llena el tablero de tareas falsas, y un tablero con ruido enseña a ignorarlo.